Sausalito.
San Francisco. Entonces mis ojos miraban con 19 años de existencia..
Después de haber hecho ese viaje nunca olvidé un lugar, se llamaba Sausalito. No sé por qué se me quedó en la cabeza como un sitio especial, y a veces pienso en él, y sigo sin saber por qué.
Lo descubrí al cruzar la Bahía de San Francisco por el gigante rojo, el Golden Gate. Atrás quedaba una inmensa ciudad cubierta de una neblina de contaminación, aunque no por ello dejaba de ser una ciudad preciosa e impresionante. A un lado, en medio de la bahía, se encontraba una isla de película, Alcatraz, si.. Alcatraz existe y todo el mundo se queda mirando hacia ella. Pero entonces vino lo mejor, al pasar el puente, un poco más adelante, así sin más, sin llamar la atención, había una colina y un pueblo al lado del mar, era Sausalito. Tan curioso nombre como curioso su paisaje.
Sausalito conserva aún su esencia de pueblo marinero junto con casas que parece que no se pueden habitar porque se van a romper. Para mi es un pueblo que supo abrirse hueco al lado del gigante rojo, al lado de la gran ciudad, casi escondido pero que se presta a descubrirlo. Entonces, yo no sabía si era un sitio turístico o si quizás era la última opción una vez visto San Francisco, pero para mi fue una gran sorpresa encontrármelo sin pensar, sin saber de su existencia. No sé que tenía, era algo especial, allí en su esquina, encajado en un lugar que se había hecho perfecto. Sin querer, nos convertía en especiales a los que teníamos la oportunidad de estar allí, alejados del tumulto, de la grandiosidad que acabábamos de cruzar hacía solo unos instantes. Quizás esa sea su magia, saber estar.
Desde entonces, llevo pensando toda mi vida que a cada uno de nosotros nos espera un Sausalito, un hueco especial que ocupar en esta vida, en la nuestra, en la de los demás, en el mundo. A veces estamos demasiado ocupados buscando en el tumulto, en el ritmo de vida que se nos quiere imponer o que nos toca pasar, y no encontramos el lugar, pero seguro que está ahi, tan cerca, tan sencillo, tan bonito, tan especial. Seguro que muchas veces estamos en Sausalito sin saberlo, porque si algo hay que aprender en esta vida es a hacer que lo que te toque se convierta en Sausalito. Todos tenemos que saber encajar en nuestro hueco, eso nos hará tener luz casi sin saberlo.
Silvia. Escrito en Mayo del 2007.
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