DES...
Se me mete entre los ojos
me llora muy adentro
me atasca la nariz
me aprieta la garganta
me obstruye el esófago
me palpita por la piel
me late en cada músculo
me hiela los huesos
me resbala por las venas
me inquieta el corazón
me paraliza la mente
me pesa en las manos
me roza los piés.
Un golpe en el sentimiento
y te duele en todo el cuerpo..
Des.. desilusión, desengaño, desasosiego...
sábado, 31 de enero de 2009
martes, 6 de enero de 2009
DÍA DE REYES.. DIA DE RECORDAR NUESTRO CORAZÓN DE NIÑOS..
17 de Abril del 2007:
Hoy estuve en un hospital de visita, de camino a casa fui pensando todo el rato en algo que vi y que me ha hecho reflexionar. Había algo en la típica mesilla horrible de hospital colocada al lado de la típica cama horrible de hospital, era una especie de postal hecha a mano con una cartulina amarilla, estaba escrita y dibujada por una niña de 5 años para su abuelo, enfermo en esa cama de hospital.
Por delante tenía un dibujo extraño, pero al mirarlo bien se veía a una persona tumbada en una cama, y misteriosamente una mesilla con pinta de ser horrible (digo misteriosamente porque la niña nunca había entrado ants en una habitación de hospital), en la parte de arriba se podía leer (no sin un poco de esfuerzo): "Abuelo enfermo, quiero que te pongas bien". Dentro había dibujos de flores, y volvía a decir al abuelo que se recuperase pronto y volviese a casa. Mi sorpresa se produjo al cerrar la postal y ver la parte de atrás, se veían unos columpios de un parque y a una persona en medio con otra persona más pequeña, arriba ponía "abuelo curado, ya podemos jugar". Tal fue mi emoción que no sabría como describirla, yo sé lo que es querer traer de vuelta a gente querida.
Probablemente ese abuelo, un abuelo muy joven con una enfermedad grave, se irá pronto, no podrá volver a jugar con su nieta, pero hoy era la persona más feliz del mundo, esa postal le hizo creer en la vida, se sentó en la cama y hablaba y reía como si los médicos no le hubiesen dicho que no había nada que hacer, porque hoy no importaban los médicos, ni las enfermedades, ni la muerte, hoy solo importaba el deseo y la esperanza de una niña pequeña. Como será que a veces las personas crecemos tanto que nos olvidamos de la capacidad de tener la esperanza de un niño?, que nos olvidamos con que poco podemos ayudar?, por que a veces vemos que alguien está sufriendo y no somos capaces de escribirle en un simple papelito un simple "no llores"?.. Y ahí está la sabia forma de ser de los niños, ellos saben que todo tiene cura, la enfermedad, la muerte, todo lo que nos hace sufrir…, ellos saben que la cura está en uno mismo, en su corazón, y si tu puedes curar tu corazón también podrás curar el de los demás. Ojalá nunca perdamos el corazón de niños que se nos regaló al nacer, porque seguramente se nos concedió para saber vivir.
Sil
17 de Abril del 2007:
Hoy estuve en un hospital de visita, de camino a casa fui pensando todo el rato en algo que vi y que me ha hecho reflexionar. Había algo en la típica mesilla horrible de hospital colocada al lado de la típica cama horrible de hospital, era una especie de postal hecha a mano con una cartulina amarilla, estaba escrita y dibujada por una niña de 5 años para su abuelo, enfermo en esa cama de hospital.
Por delante tenía un dibujo extraño, pero al mirarlo bien se veía a una persona tumbada en una cama, y misteriosamente una mesilla con pinta de ser horrible (digo misteriosamente porque la niña nunca había entrado ants en una habitación de hospital), en la parte de arriba se podía leer (no sin un poco de esfuerzo): "Abuelo enfermo, quiero que te pongas bien". Dentro había dibujos de flores, y volvía a decir al abuelo que se recuperase pronto y volviese a casa. Mi sorpresa se produjo al cerrar la postal y ver la parte de atrás, se veían unos columpios de un parque y a una persona en medio con otra persona más pequeña, arriba ponía "abuelo curado, ya podemos jugar". Tal fue mi emoción que no sabría como describirla, yo sé lo que es querer traer de vuelta a gente querida.
Probablemente ese abuelo, un abuelo muy joven con una enfermedad grave, se irá pronto, no podrá volver a jugar con su nieta, pero hoy era la persona más feliz del mundo, esa postal le hizo creer en la vida, se sentó en la cama y hablaba y reía como si los médicos no le hubiesen dicho que no había nada que hacer, porque hoy no importaban los médicos, ni las enfermedades, ni la muerte, hoy solo importaba el deseo y la esperanza de una niña pequeña. Como será que a veces las personas crecemos tanto que nos olvidamos de la capacidad de tener la esperanza de un niño?, que nos olvidamos con que poco podemos ayudar?, por que a veces vemos que alguien está sufriendo y no somos capaces de escribirle en un simple papelito un simple "no llores"?.. Y ahí está la sabia forma de ser de los niños, ellos saben que todo tiene cura, la enfermedad, la muerte, todo lo que nos hace sufrir…, ellos saben que la cura está en uno mismo, en su corazón, y si tu puedes curar tu corazón también podrás curar el de los demás. Ojalá nunca perdamos el corazón de niños que se nos regaló al nacer, porque seguramente se nos concedió para saber vivir.
Sil
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