lunes, 18 de agosto de 2008

Qué decir sobre estos últimos 28 años?, bueno para mi los primeros, al menos de la vida en la que yo recuerde existencia.

Sin duda, lo mejor que tengo que señalar de mi existencia es la existencia de los demás, de esas personas que te vas encontrando por el camino, por mucho que te desvíes, que vuelvas atrás, que corras, que te pasen delante sin que puedas alcanzarlos, que se pierdan, o que te pierdas. Siempre serán lo mejor y lo peor, y eso es fantástico. La verdad es que nunca me cansaré de conocer y desconocer a las personas, porque ellas han hecho en la mayoría de las ocasiones, que no en todas, que yo no fuera un punto inconexo en medio de un mundo que todavía no sé si es redondo o cuadrado, o de alguna otra forma.

Durante una época yo solía dar las gracias con mucha sinceridad a las personas que me rodeaban, una costumbre que de vez en cuando no viene mal, pero también es cierto que uno tampoco tiene que desgastar demasiado una palabra imprescindible en el diccionario de la vida. Una palabra, por cierto, para la que sólo existe un sinónimo posible, la acción, o la vida misma.

Han pasado 28 años y sigo aquí, con los mismos miedos de siempre y con las mismas armas de siempre para combatirlos. Sigo siendo tan valiente como cobarde, y continúo sin saber dominar cuando tiene que salir una u otra cualidad. Todavía, a veces, como en los dibujos animados, me sale un ángel a un lado de la cabeza y un demonio al otro, que discuten sobre no sé que, porque en la mayoría de las ocasiones ni siquiera les escucho. Porque sí, al final, como siempre, sigo haciendo, bien o mal, lo que quiero. Sigo vagando por la vida, sin tener muy claro de que va, y el caso es que cada vez me preocupa menos saberlo, no vaya a ser que lo que descubra no sea lo que imaginaba. Me gusta seguir a mi ritmo, corriendo cuando tengo fuerzas y parando cuando no puedo respirar. Y me encanta cuando en un punto del camino veo que “nosotros” todavía seguimos coincidiendo en el ritmo de nuestro paseo, que no carrera, por la vida.
Una vez leí en un libro una frase: “la vida no es una carrera, es un tiro al blanco, lo importante no es lo rápido que llegues a la meta, sino la capacidad de tener una meta”. Y yo añadiría, que si de verdad existe una meta, ésta tiene que ser abstracta, universal, enorme, tiene que estar en todo y en todas partes, no ha de encontrarse al final del camino, sino en todas las piedras del camino, y en todos los pasos del camino. Con el discurrir de los años descubrí que mi meta es sentirme bien todos los días, con lo que hago, con quienes me rodean, con lo que pienso, con lo que siento, con lo que sueño, con lo que me hace reír o con lo que me hace llorar, con lo que me gusta y lo que me disgusta.

Llegados a este punto, yo tengo que decir, que no todos los días consigo mi meta, que no siempre me pasa lo que quiero, o creo que quiero, que me pase. Tengo que reconocer que no siempre tengo ganas de levantarme cuando me caigo, pero también he de decir que entonces pienso que mañana tengo otra oportunidad de conseguir mi meta, y.. oye.. que más da pasarse un día tirado si puedes volver a intentarlo, quizás mañana hagas la mejor contrarreloj de tu vida no?. Así soy yo, sé que tendré que dejar de caminar para que al día siguiente sea capaz de batir un récord mundial conmigo misma.

Para acabar, no me queda más que dar las gracias. A quienes me ayudaron a fabricar y a colocarme las alas para volar, aún conscientes de que el ser humano no posee esta destreza. A quienes se esforzaron en que no volara sola, o a una altura desmesurada cual Ícaro maravillado por el sol. A quienes me dejaron volar en libertad, y me dieron el tiempo y el espacio necesarios para hacerlo. A quienes hicieron esfuerzos para que aprendiera a utilizar las alas, y a quienes me dejaron enseñarles que se podía, aunque nunca seremos perfectos en esas artes, como en ninguna otra. Gracias a los primeros amigos que tuve, y sigo teniendo, mis hermanos, a mi familia, por seguir sonriendo cada uno como y donde la vida le ha dejado. Gracias a esas personas que han estado y están tan cerca de lo que pienso y lo que siento, a pesar de ese mapa que nos une y nos separa, no me canso de llevaros conmigo. Gracias por entender y compartir mis "nosequés"... y perdón por haberoslo contagiado!.. Gracias por compartir todos los momentos inolvidables para tener un buen bagaje en esta vida. Gracias por aguantar mis locuras, por todos los trocitos de existencia acumulados en la cabeza, en los ojos, en el corazón. Por no romper el lazo por mucho que se tense. Gracias por confiar y por creer en mi. Por desbaratarme, por brindarme nuevas ilusiones y por dejaros llevar, por la luz. Gracias por este gran máster en la vida, espero que sigamos progresando adecuadamente.

Y.. por qué no? gracias a mi misma, a todos mis "yos", por ser capaces de hacer que el peso no sea carga y por hacerme esas "cosquillas" que no me dejan permanecer sin reir durante un excesivo período de tiempo.

Empecé hablando de caminar... y acabé hablando de volar... Yo.. que vivo en un continuo despegue..

miércoles, 6 de agosto de 2008

Yo.. entre el Museo del Prado.. me quedo con el Prado!

Dedicado a Carlos Rodríguez (que ya no me la das más eh..) que hoy se ha convertido por fin en un "HOMBRE hecho y derecho" jeje! Felicidades!!!!!